Titular del FMI advierte sobre mayores riesgos para la economía global

por Nick Beams
4 octubre 2018

La directora del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, advirtió que el recrudecimiento de las tensiones comerciales está comenzando a impactar el crecimiento mundial e hizo un llamado a los países a "rebajar las tensiones y resolver las disputas comerciales en marcha”, en declaraciones previas a la reunión de la agencia en Bali, Indonesia, la próxima semana.

En un discurso pronunciado en Washington el lunes, señaló que hace seis meses había llamado la atención a "riesgos en el horizonte". "Hoy, algunos de esos riesgos han comenzado a materializarse".

Hace un año el FMI señalaba un crecimiento global sincronizado. Ese ya no es el caso. Hay indicios de que "el crecimiento global se ha estancado" y está "menos sincronizado, con menos países participando en la expansión". Indicó que el FMI rebajaría la previsión de crecimiento global del 3,9 por ciento que se preveía en julio, cuando publique sus proyecciones actualizadas.

Sin nombrar a los Estados Unidos y las medidas de guerra comercial de la Administración de Trump, dijo: “Un tema clave es que la retórica se está transformando en una nueva realidad de barreras comerciales reales. Esto no solo afecta el propio comercio, sino también la inversión y la producción manufacturera, ya que la incertidumbre sigue aumentando".

Mientras que la economía de los Estados Unidos estaba creciendo con fuerza, por ahora, otras economías avanzadas muestran señales de una desaceleración, dijo, especialmente en la zona del euro y, en cierta medida, en Japón. Los mercados emergentes en Asia continuaron creciendo a un ritmo más rápido que en otras regiones, pero hubo indicios de "moderación en China, que se verá agravada por las disputas comerciales".

Y se han acumulado “desafíos” en otros mercados emergentes y países de bajos ingresos, incluyendo en América Latina, Oriente Próximo y África subsahariana.

Muchos de estos países se enfrentan a una presión del dólar estadounidense más fuerte y condiciones financieras más restrictivas, mientras que algunos a salidas de capital.

No ha habido un "contagio financiero más amplio, hasta ahora, pero también sabemos que las condiciones pueden cambiar rápidamente si las disputas comerciales actuales se intensificaran aún más, podrían provocar un impacto de un nivel más amplio en las economías emergentes y en desarrollo", dijo.

Lagarde pidió a los países que trabajen juntos para construir un sistema de comercio global "adecuado para el futuro".

"Hay mucho en juego porque las fracturas de las cadenas de valor globales podrían tener un efecto devastador en muchos países, incluidas las economías avanzadas".

Pero esta advertencia está destinada a terminar en oídos sordos porque un objetivo clave de la Administración de Trump no es simplemente la reducción de sus déficits comerciales con China y varios otros países, sino la ruptura de las cadenas de valor globales para hacer que la industria manufacturera vuelva a Estados Unidos para fortalecer sus capacidades militares.

En cuanto a las condiciones financieras, Lagarde afirmó que diez años después de la crisis financiera, la situación era más segura "pero no lo suficientemente segura" y apuntó a la escalada de los niveles de deuda que han alcanzado nuevos máximos en los países avanzados, emergentes y de bajos ingresos.

La deuda global, tanto pública como privada, ha alcanzado un máximo histórico de $182 billones, un 60 por ciento más que en 2007, lo que hace que los Gobiernos y las compañías sean "más vulnerables a un estrechamiento de las condiciones financieras".

Las economías emergentes y en desarrollo ya estaban "sintiendo el pellizco" ante la "normalización" de las políticas monetarias en el mundo avanzado, refiriéndose al aumento en las tasas de interés. “Ese proceso podría incluso ser más desafiante si se acelerara de repente. Podría llevar a correcciones de mercado, movimientos bruscos de los tipos de cambio y un mayor debilitamiento de los flujos de capital", dijo.

El FMI ha estimado que los mercados emergentes, excluyendo a China, "podrían enfrentar un flujo de salida de la cartera de deuda de hasta $100 mil millones" que se aproximaría al flujo de salida durante la crisis financiera mundial. "Eso debería servir como una llamada de atención".

Además de reducir las tensiones comerciales y estabilizar las condiciones financieras, Lagarde señaló un "tercer desafío", la necesidad de "recobrar la confianza" en las instituciones y la formulación de políticas, señalando que las causas de su declive son muchas.

“En demasiados países, el crecimiento no ha logrado mejorar las expectativos o los medios de vida de la gente común. En demasiados casos, los trabajadores y las familias ahora están convencidos de que el sistema está amañado de alguna manera, que las probabilidades están en su contra.

"Esto no es difícil de entender: desde 1980, el 1 por ciento superior a nivel mundial ha captado el doble de las ganancias provenientes del crecimiento que el 50 por ciento inferior". Durante ese período, muchas economías avanzadas han visto una mayor desigualdad y menores aumentos salariales debido a los desarrollos tecnológicos, la integración global y las políticas que favorecen el capital por encima de los trabajadores.

El FMI ha señalado este proceso en varias ocasiones recientes y advertido sobre sus consecuencias sociales y políticas. Pero cada año, continúa intensificándose y nuevos datos revelan que la acumulación de la riqueza en las alturas de la sociedad ha aumentado.

En el análisis más reciente, se informó que unos 255.810 individuos con un patrimonio neto ultraalto de al menos $30 millones poseen colectivamente $31,5 billones, un aumento de 16,3 por ciento entre 2016 y 2017.

Es decir, un grupo de oligarcas, equivalente en tamaño a una pequeña ciudad, controla más riqueza que el 80 por ciento de la población mundial, unos 5,6 mil millones de personas.

Para "recobrar la confianza", Lagarde dijo que era necesario aumentar la inversión en capacitación y redes de seguridad social junto con impuestos más progresivos y salarios mínimos más altos e impuestos más inteligentes para garantizar que las corporaciones multinacionales paguen su "parte justa".

Ante un sistema financiero que ha institucionalizado el desvío de riqueza hacia los ricos y en condiciones en que los Gobiernos de todo el mundo continúan con sus recortes a todos los servicios sociales, tal llamamiento será tan efectivo como el de una disminución en las tensiones comerciales.

Lagarde intituló su discurso "Dirigir, no desviarse: administrar los mayores riesgos para mantener la economía mundial en curso". Podría haber sido más apropiadamente llamado "Charla sobre navegación mientras el barco continúa hundiéndose".

(Publicado originalmente en inglés el 2 de octubre de 2018)