¡No a los campos de concentración en Estados Unidos!

27 junio 2019

A lo largo de la frontera entre EUA y México y dentro de los campos de concentración en Estados Unidos, el Gobierno de Trump está perpetrando crímenes tan depravados y sádicos que han manchado cada rama del Gobierno, ambos partidos y toda la élite con la marcha de la infamia. Cientos de millones de personas en todo el mundo sienten repugnancia por la putrefacción de la médula misma del capitalismo estadounidense.

Los reportes recientes de las condiciones en las instalaciones de detención que albergan a miles de niños inmigrantes exponen la deshumanización y violencia sistemáticas contra los niños que han sido arrancados de los brazos de sus padres y parientes.

La Dra. Dolly Lucio Sevier, una pediatra que visitó los campos de concentración en Texas la semana pasada, le describió a ABC News que las cárceles son equivalentes a “instalaciones de tortura” y que los niños están siendo obligados a soportar “temperaturas de frío extremo, luces prendidas las 24 horas, falta de acceso adecuado a la atención médica, medidas sanitarias básicas, agua ni comida adecuadas”.

Un grupo de abogados que visitó los centros de detención en Texas la semana pasada evidenció los cuartos llenos de niños sin cepillos de dientes, pañales, colchonetas, agua ni comida. Muchos están enfermos con influenza y no están recibiendo tratamiento.

Los guardias han obligado a los niños mayores a cuidar a los bebés y les han negado el derecho a lavarse las manos o limpiar biberones. Los niños defecan cerca de donde comen y los privan de jabón. La Dra. Servier manifestó que las condiciones son “sinónimo de causar intencionalmente la dispersión de enfermedades”.

Un abogado dijo que los guardias se ponen furiosos con los niños y les quitan las colchonetas por haber perdido un peine para piojos. Una denuncia reciente reveló que los guardias se refieren a los inmigrantes como “tonks” por el sonido de una linterna pesada de metal cuando los guardias los golpean en la cabeza. Los agentes en el sur de Texas están rechazando las donaciones de pañales, jabón y juguetes que han dejado los residentes locales preocupados. Seis niños han muerto en custodia de las autoridades en meses recientes.

Las últimas víctimas individuales de la guerra contra los inmigrantes del Gobierno son Óscar Alberto Martínez Ramírez, un padre de 25 años, y su hija, Valeria, de 23 meses, quienes se ahogaron en el río Grande mientras la madre de la niña, Tania Vanessa, los miraba desesperada y horrorizada desde la orilla.

La familia decidió cruzar el río después de que las autoridades estadounidenses previnieran que aplicaran por asilo tras arribar de El Salvador al puerto de entrada entre Brownsville, Texas, y Matamoros, Tamaulipas en Mexico.

La imagen de los cuerpos sin vida de Óscar y Valeria rememora un pasaje de la novela de 1852, Uncle Toms Cabin de Harriet Beecher Stowe, cuando Eliza, una esclava escapando de persecutores, se aferra a su hijo y brinca sobre pedazos de hielo flotante para cruzar el río Ohio hacia la libertad:

Con llantos desaforados y una energía desesperada, brincó hacia una y luego otra masa; meciéndose —saltando—resbalándose— ¡resurgiendo nuevamente! Sus zapatos quedaron atrás —sus medias arrancadas de sus pies— mientras la sangre marcaba cada paso…

La novela vendió más copias que cualquier otra en el siglo diecinueve y el país se vio transformado por lo que aprendió de los horrores de la esclavitud. La oposición a los crímenes cometidos para apuntalar esa “institución particular” generaron el poder social que alimentó el derrocamiento revolucionario de la esclavitud por medio de la conquista militar de la esclavocracia en la Guerra Civil. En las palabras de Abraham Lincoln, “Qué cada gota de sangre extraída por el látigo sea pagada con la derramada por la espada”.

Los reportes de las muertes en la frontera y el brutalizar de los niños inmigrantes detenidos han impactado de forma similar a los estadounidenses, según se vuelven conscientes de lo que sucede realmente en su país. Ayer, el comisionado en funciones de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, siglas en inglés), John Sanders, fue obligado a renunciar por la indignación popular hacia los reportes. Sin embargo, la CBP envió descaradamente a cientos de niños ayer de vuelta a la notoria instalación de Clint, Texas.

Óscar Alberto Martínez Ramírez y Valeria, muertos en el Río Bravo [Crédito: Julia Le Duc]

Los eventos en sí develan la complicidad de toda la élite política y la prensa en abrir la puerta para tales crímenes y exponer la red de mentiras bipartidistas utilizada para justificar la ofensiva antiinmigrante. Chuck Todd de Noticias NBC unió fuerzas con ultrarreaccionarios como la legisladora republicana, Liz Cheney, en alegar que no hay “campos de concentración para niños” en EUA, solo “centros de reasentamientos” para “menores ilegales sin acompañante”.

El New York Times y el Washington Post han publicado editoriales atacando a los demócratas por no entregarle dinero lo suficientemente rápido al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y a la CBP. El lunes, el Post denunció específicamente a algunos diputados demócratas por “utilizar las etiquetas #NotOneDollar y #CierrenlosCampos” y por pensar en que el proyecto de ley “ayudará a avanzar las políticas de inmigración y detención del Gobierno. Este razonamiento es irresponsable”.

El Partido Demócrata está colaborando con el Gobierno de Trump para financiar a la Gestapo estadounidense y facilitar la represión. Más que nada, los demócratas están aterrados hacia el crecimiento de que la oposición popular hacia el brutalizar fascistizante contra los inmigrantes estalle en la forma de protestas masivas, huelgas y paros escolares.

Es precisamente este temor a la oposición desde abajo que llevó a la presidenta demócrata de la Cámara de Representantes a suplicarle a Trump el fin de semana pasado sobre posponer planes de allanamientos masivos y de estilo militar en 10 ciudades, cuyo propósito era detener inmigrantes en los miles. El sábado, a pocas horas de iniciar el barrido, Trump pospuso los allanamientos por dos semanas y exigió que los demócratas pasen la legislación que limita el derecho al asilo y funda la maquina contra inmigrantes.

Los “demócratas” progresistas”, como Alexandria Ocasio-Cortez, abandonaron rápido cualquier oposición real a proveer nuevo financiamiento a ICE y la CBP. La revista Hill reportó que, después de una reunión de tres horas con Pelosi, “Ocasio-Cortez salió de la oficina de Pelosi describiendo las discusiones como ‘una situación simplemente muy delicada… Entre la espada y la pared’”.

La revista Hill explicó, “Ocasio-Cortez entró en la reunión diciendo que se oponían al paquete de asistencia fronterizo presentado por la comisión de Apropiaciones de la Cámara de Representantes el viernes. Sin embargo, después de dejar la reunión con los dirigentes demócratas, Ocasio-Cortez afirmó que es posible que vote a favor de este dependiendo de los cambios”.

Al final, ella y sus compañeras “progresistas” —Ilhan Omar, Ayanna Pressley y Rashida Tlaib— votaron a favor de presentar la abominable medida ante el plenario para un voto, asegurando su aprobación, pese a votar cínica y simbólicamente “no” ante el proyecto de ley en sí.

Pelosi y los otros demócratas afirman que el financiamiento es necesario por razones “humanitarias”, como si alguien creyera que Trump y la Gestapo estadounidenses tienen algo que ver con el humanitarismo o que su maltrato de inmigrantes se debe a la falta de fondos. Al votar a favor de darle a Trump los $4,5 mil millones que pide, los demócratas proveyeron el Gobierno de Trump recursos para arrestar a miles más.

La lucha urgente en defensa de las vidas de los trabajadores inmigrantes y sus hijos no puede dejarse en manos de fuerzas tan patéticas y farsantes como Ocasio-Cortez y los Socialistas Democráticos de Estados Unidos (DSA), la organización a la cual pertenece. El 26 de mayo, DSA rindió tributo al presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, apoyando lo que llaman su “agenda progresista”.

En realidad, AMLO se transformó en el implementador del ataque de Trump contra los inmigrantes centroamericanos, desplegando 15.000 soldados de la Guardia Nacional a la frontera norte de México y 6.000 a la frontera sur, entrenando sus armas con los inmigrantes para prevenir que entren a EUA. Durante el fin de semana, la Guardia Nacional de AMLO ejecutó a una inmigrante salvadoreña de 19 años, disparándole en la cabeza en Veracruz. Los soldados de la Guardia Nacional también fueron fotografiados separando a una madre de su hija a la fuerza cerca de la frontera estadounidense en Ciudad Juárez.

El carácter cada vez más violento del ataque de la clase gobernante contra los inmigrantes es una advertencia para todos los trabajadores. Trump está apelando a elementos fascistizantes, especialmente dentro de ICE y la CBP, quienes son capaces de mayores actos de violencia, incluso a una escala masiva. Ante el servilismo del Partido Demócrata, Trump espera distraer a los trabajadores de las políticas proempresariales de su Administración, utilizando a los trabajadores inmigrantes como chivos expiatorios por los niveles cada vez más altos de desigualdad social y miseria.

La urgente amenaza de la seguridad de los inmigrantes exige la movilización de la clase obrera. El Partido Socialista por la Igualdad llama a los trabajadores y estudiantes a organizar protestas, huelgas y manifestaciones en defensa de los inmigrantes y en contra de la amenaza de una dictadura.

El PSI llama a formar comités de defensa en los barrios de clase obrera, escuelas y lugares de trabajo para proteger a los inmigrantes y movilizar a la clase obrera en contra de la ofensiva bipartidista contra los derechos democráticos. No se puede permitir que los peores crímenes del siglo veinte se repitan. La historia juzgará a los que no actúen.

(Publicado originalmente en inglés el 26 de junio de 2019)

Eric London