Al comenzar las conversaciones en la industria automotriz, la UAW y las compañías conspiran para hacer entrar en vigor una nueva ola de concesiones por parte de los trabajadores

por Jerry White
18 julio 2019

Enfrentándose a una amplia oposición de los trabajadores de base por los años de reducciones por parte de la United Auto Workers, el presidente de la UAW Gary Jones abrió las conversaciones por el contrato con las compañías automotrices el lunes con retórica sobre parar la “carrera al fondo” para los trabajadores que la UAW lleva apoyando mucho tiempo.

El presidente de la United Auto Workers, Gary Jones, y el director ejecutivo y director de la junta de Ford, William Clay Ford hijo, se dan la mano por encima de la mesa de negociaciones el lunes (fuente: Ford Motor Co.)

“He oído alto y claro —en cada planta y local de la Ford que visito— que esperan compartir las ganancias que su trabajo duro y dedicación han hecho posibles. Estamos viendo ganancias récord en nuestras compañías estadounidenses, pero, es triste decirlo, esas ganancias no se traducen en ganancias para nuestros trabajadores”.

Jones continuó, “Pero a pesar de las ganancias corporativas récord, hemos estado presenciando una carrera al fondo a lo largo de los últimos años para los trabajadores y trabajadoras de este país”. Añadió, “Necesitaremos abordar el tema de los empleados temporales y la subcontratación” y “asumir el tema de la progresión y acortar esa ventana de ocho años que mis hermanos y hermanas dicen —EN VOZ ALTA … es demasiado tiempo para llegar a la cima de la escala salarial”.

Jones toma por tontos a los trabajadores, como si no supieran que todas las condiciones a las que se refiere fueron implementadas con el pleno acuerdo y respaldo de la UAW. Contratos impuestos por la UAW en 2015 y antes establecieron salarios de dos niveles, eliminaron la jornada de ocho horas y expandieron vastamente el número de los “trabajadores temporales a tiempo parcial” mal pagados que pagan su cotización a la UAW pero no tienen derechos.

En 2015, trabajadores de Fiat Chrysler rechazaron un contrato propuesto por la UAW por un margen de 2 a 1, el primer rechazo de un contrato nacional respaldado por la UAW en tres décadas. Un segundo acuerdo fue aprobado solo en Chrysler y luego en GM y Ford a través de una campaña de intimidación, mentiras y fraude. Esto incluyó la supuesta aprobación del contrato de Ford por un margen del 51 al 49 por ciento en medio de acusaciones generalizadas por parte de los trabajadores de manipulación de votos por la UAW.

Desde el 2015, la mitad de los ocho funcionarios más altos de la UAW que negociaron el acuerdo de Fiat Chrysler, incluyendo al vicepresidente de la UAW, Norwood Jewell, han sido condenados por aceptar sobornos por firmar ese contrato blindado. El resto del aparato sindical, incluyendo a Jones, está envuelto en sospechas en la investigación por corrupción por los fiscales federales que han acusado a toda la UAW de “cómplice” en el ardid ilegal de los sobornos.

En el apretón de manos ritualizado por encima de la mesa entre Jones y el director ejecutivo de la Ford, William Clay Ford hijo, los encargados del presidente del sindicato tuvieron especial cuidado en evitar repetir el cálido abrazo entre su predecesor y el director ejecutivo de Fiat Chrysler, Sergio Marchionne, en 2015. El abrazo, que fue parodiado por los trabajadores como “El Abrazo”, fue un símbolo de la relación incestuosa entre la UAW y los jefes de la industria automovilística. También se tomó la decisión de celebrar las conversaciones en las sedes de Ford, General Motors y Fiat Chrysler en vez de los centros de formación conjuntos sindicato-patronal, que eran los conductos de los sobornos de la compañía a la UAW.

Trabajadores de la Ford en la Planta de Ensamblaje de Dearborn

El portavoz de la UAW Brian Rothenberg, quien rechazara la solicitud del World Socialist Web Site de credenciales de prensa para cubrir la inauguración de las conversaciones, les dijo a los periodistas que los contratos de 2015 eran “buenos para los trabajadores y buenos para las compañías”.

Varios analistas de la industria y comentaristas de las noticias han llamado a estas las negociaciones más disputadas desde la reestructuración por quiebra de General Motors y Chrysler en 2009. El Detroit News tituló su artículo “Huelga o no, las conversaciones por el contrato entre la UAW y los Tres de Detroit podría ser un asunto brutal”.

Sin embargo, el conflicto no es entre las compañías automovilísticas y sus sirvientes de la UAW, sino entre los trabajadores de base, por un lado, y la alianza entre la patronal y la UAW, por el otro.

En la medida en que la UAW ha sugerido que podría convocar una huelga, esta es otra estratagema. En 2007, la UAW convocó “huelgas Hollywood” de un día y de menos de un día en GM y Chrysler antes de firmar contratos que introducían el odiado salario de dos niveles y el sistema de prestaciones. En 2015 y antes este año, la UAW convocó paros de un día en los productores de partes de coches Lear y Faurecia antes de firmar contratos concesionarios.

En comentarios después de la apertura oficial de las conversaciones, Joe Hinrichs, el presidente de las operaciones automovilísticas globales de Ford, dio una explicación más directa de la relación entre las compañías y la UAW que la retórica huera de Jones.

“Si partes con la premisa de que estamos juntos en esto, de que queremos competir y ganar, eso es un buen punto de partida”, dijo Hinrichs. “Las conversaciones son un acontecimiento, cada cuatro años, pero nuestra relación es constante... Sabemos que la UAW trabajará con nosotros para competir, también sabemos que quieren que nosotros seamos competitivos”.

Hinrichs añadió que la extensión de trabajadores temporales era un “tema interesante” porque los fabricantes de automóviles “necesitan flexibilidad por el ausentismo, o durante el verano, o durante el lanzamiento de un producto cuando hay muchas horas extra, y creo que la UAW lo entiende”.

De hecho, el uso de trabajadores temporales y otros mal pagados es clave en la estrategia de los fabricantes de automóviles de expulsar “trabajadores heredados” que ganan salarios más altos y tienen mejores prestaciones y que crean una mano de obra informal totalmente mal pagada.

“También se planteó la atención sanitaria” en las conversaciones con la UAW, dijo Hinrichs, “es parte de la conversación competitiva ante nuestros empleados asalariados y contra nuestra competencia. Mantendremos esa conversación en privado”, concluyó Hinrichs.

“En privado” —esta es la frase clave. La UAW y las compañías están conspirando tras bastidores mientras elaboran una estrategia para hacer entrar en vigor una nueva ola de concesiones de los trabajadores automotores.

Las corporaciones y la UAW intentaron imponer una “cooperativa” sanitaria controlada por la UAW en 2015, que aliviaría a las compañías de sus obligaciones y haría a la UAW responsable de recortar prestaciones. Aunque los tabajadores se rebelaron contra ello, la UAW y las corporaciones están intentando retomar la propuesta, diciendo con cinismo que abordaría el impacto de la crisis de los opioides en los trabajadores automotores y sus familias.

Para hacer retroceder las expectativas de los trabajadores automotores, las compañías y la UAW una vez más están usando la amenaza de más cierres de plantas y despidos masivos, apuntando a señales de otra desaceleración global y predicciones de que los procesos de fabricación aerodinámica para la producción de vehículos eléctricos podrían llevar a la eliminación de 35.000 puestos de trabajo. GM, Ford y Fiat Chrysler, como VW y otros fabricantes de coches del mundo, están llevando a cabo un ataque mundial a los puestos de trabajo.

Aunque las corporaciones llevan una década obteniendo ganancias récord y los más altos márgenes de América del Norte, los trabajadores automotores están resueltos a recuperar sus pérdidas y obtener mejoras sustanciales en salarios y condiciones. Esto es lo que explica el encono de la lucha que se viene.

El Boletín del Trabajador Automotor del WSWS, al que se le prohibió cuestionar a los funcionarios del sindicato y de la compañía, una vez más les está brindando a los trabajadores automotores una voz y un programa de lucha. Este incluye la exigencia de la formación de una red de comités de fábrica de base para quitarle la dirección de la lucha a la UAW, la formulación de las propias demandas de los trabajadores y la preparación de una huelga nacional. Hay que combinar esto con la adopción de una nueva estrategia basada en la unidad internacional de los trabajadores automotores y un desafío al sistema de la ganancia capitalista. Instamos a los trabajadores automotores a asistir a la convocatoria de esta semana para discutir la organización de esta lucha. Para apuntarse, ir a: wsws.org/autocall El WSWS insta a los trabajadores y simpatizantes de automóviles a inscribirse en el Boletín de Trabajador Automotor para recibir actualizaciones frecuentes y a dejar sus comentarios o preguntas. Para ello, haga clic aquí.

(Publicado originalmente en inglés el 16 de julio de 2019)