Más de 15.000 docentes de Indiana se van del trabajo contra los bajos salarios y los ataques a la educación pública

por George Marlowe
21 noviembre 2019

Más de 15.000 docentes de Indiana se manifestaron el miércoles en el edificio del Capitolio Estatal de Indianápolis contra los bajos salarios y los ataques bipartidistas contra la educación pública. Los docentes y educadores abandonaron el trabajo desafiando las leyes estatales que les impedían ir a la huelga, lo que obligó a cerrar a más de la mitad de los 300 distritos escolares del Estado.

La manifestación masiva de docentes en Indiana, anteriormente gobernada por el actual vicepresidente de los Estados Unidos, Mike Pence, se une a la creciente revuelta mundial de docentes contra los ataques a la educación pública, la desigualdad social y la crisis social con la que los educadores se enfrentan diariamente en sus aulas.

Miles de enseñantes de Indiana vestidos de rojo rodean el parlamento de Indianápolis (Fuente: Foto AP/Michael Conroy)

Los docentes de prácticamente todos los continentes han ido a la huelga o han realizado manifestaciones masivas en los últimos dos años. A principios de este mes, los docentes holandeses que se enfrentan a altas tasas de agotamiento llevaron a cabo una huelga de un día y cerraron 4.000 escuelas en desafío a sus propios sindicatos. Más de 400.000 docentes en Polonia lanzaron una huelga nacional a principios de este año.

En los Estados Unidos, los docentes conformaron la mayor parte de la actividad huelguística de cientos de miles de trabajadores en 2018 y 2019. Casi 1.600 docentes de Little Rock, Arkansas, se declararon en huelga la semana pasada. En Chicago, más de 25.000 docentes y más de 7.000 empleados de apoyo hicieron huelga durante 11 días el mes pasado. Sin embargo, su huelga fue saboteada y desconvocada por la Unión de Maestros de Chicago, que forzó un contrato de austeridad sobre la oposición generalizada.

Si bien los docentes han librado valientes luchas en varios estados, los sindicatos han aislado y traicionado en repetidas ocasiones sus luchas, dejando sin resolver ninguno de los problemas fundamentales con los que se enfrentan los docentes y los estudiantes.

Los docentes de Indiana se enfrentan a condiciones no menos horrendas que sus homólogos en todo Estados Unidos e internacionalmente, y no están menos decididos a luchar contra el ataque a la educación pública durante décadas por parte de los republicanos y los demócratas, los dos partidos de las grandes empresas. Al igual que en West Virginia, Arizona, Kentucky, Carolina del Norte, California, Colorado e Illinois, los docentes de Indiana se enfrentan a salarios de pobreza, condiciones escolares decrépitas, estudiantes muy empobrecidos y la privatización de la educación pública.

Docentes de Indiana manifestándose fuera del capitolio del Estado (Fuente: Katrina Berg, Twitter @MrsBergsArt)

“Este es un disparo de advertencia”, dijo el profesor de trabajo de la Universidad de Indiana Kenneth Dau-Schmidt a la publicación educativa Chalkbeat. “Esta es una señal de cuán serio es el problema y de qué tan unidos están los docentes”.

Una encuesta de más de 500 docentes realizada por Chalkbeat dio expresión a una ira enorme. Los docentes hablaron en contra de los bajos salarios, el gran tamaño de las clases, la infraestructura escolar en ruinas, las pruebas punitivas estandarizadas, la falta de servicios de salud mental, y más.

Tina Carter le dijo a Chalkbeat: “No puedo llegar a fin de mes con mi paga a pesar de 15 años de experiencia y una maestría. Estoy cansada de ver anualmente que recortan los fondos a las escuelas de las comunidades más pobres. Estoy harta del loco sistema de calificación escolar y de las pruebas interminables. Y dejaré la enseñanza antes de someterme a dar 15 horas de tiempo no remunerado a una empresa para renovar mi licencia”.

Los docentes de Indiana cobran de los salarios más bajos de los Estados Unidos. Según el Centro Nacional de Estadísticas de la Educación, los docentes de Indiana vieron disminuir sus salarios anuales en más del 10 por ciento entre 1970 y 2017 cuando se ajustó a la inflación. Entre 2000 y 2016, vieron una disminución de casi el 16 por ciento en sus salarios y paga cuando se ajustó por la inflación.

Según un estudio realizado por Forbes, los docentes de Indiana se ubicaron en la parte inferior en aumentos salariales entre 2000 y 2017, con un promedio de solo $6.704. El maestro promedio en Indiana ganaba $50.554 en 2017 versus $59.986 en 2000, según estadísticas ajustadas por inflación de la Asociación Nacional de Educación (NEA). Los docentes peor pagados ganan menos de $35.000 al año, un salario de pobreza, y muchos docentes están obligados a tener dos o más trabajos para sobrevivir.

Desde la crisis financiera de 2008-2009, la educación pública y la clase trabajadora han estado bajo un ataque implacable por parte de los demócratas y los republicanos. Bajo la administración de Obama, cientos de miles de docentes fueron despedidos e innumerables escuelas cerraron, incluidas casi 50 solo en Chicago bajo el alcalde demócrata Rahm Emanuel.

En Indiana, el gasto en educación para jardín de infantes hasta el grado 12 fue de $8,46 mil millones en 2009-2010. Sin tener en cuenta la inflación, el gasto actual de $7,4 mil millones ha caído mucho más bajo. La misma situación se refleja en un estado tras otro.

A principios de la primavera, miles de docentes de Indiana se unieron para oponerse al presupuesto de austeridad del gobernador republicano Eric Holcomb, quien sucedió a Mike Pence como gobernador. Pence, con el apoyo de los demócratas en el estado, realizó previamente recortes despiadados en la educación, incluidos recortes de fondos para ayudar a estudiantes de bajos ingresos en distritos con alta pobreza. Desde 2015, los legisladores recortan el 30 por ciento de los fondos estatales, aproximadamente $337 millones, destinados a estudiantes de bajos ingresos, según Chalkbeat .

Holcomb aprobó un presupuesto de dos años de $34 mil millones a fines de abril, con $14,8 mil millones destinados a la educación durante dos años, un lamentable aumento anual del 2,5 por ciento. El presupuesto agregó solo $539 millones más para el apoyo de matrícula y $150 millones para pagar las obligaciones de pensiones a los distritos escolares. Los distritos escolares se ahorraron $70 millones en el proceso, pero nada de ese dinero se ha destinado al pago de docentes. Con un enojo generalizado entre los docentes de Indiana, los demócratas pidieron que se agregue un exiguo aumento automático del 5% a los distritos.

Los demócratas también han fingido críticas al gobernador por no aprovechar un superávit de $2 mil millones y por agregar $224 millones a las escuelas concertadas y vales, al tiempo que piden la suspensión de los recortes de impuestos corporativos para pagar los salarios de los docentes.

Sin embargo, las críticas de los demócratas de Indiana son totalmente fraudulentas, ya que el ataque a la educación pública en el estado (como en todo el país) ha sido un esfuerzo bipartidista.

Las escuelas concertadas han proliferado en todo el estado con el apoyo de ambos partidos. Hay más de 93 escuelas concertadas, con más de 44.000 estudiantes matriculados. Más del 43 por ciento del distrito escolar controlado por los demócratas en la ciudad económicamente arruinada de Gary, Indiana, está a cargo de concertadas. El exalcalde demócrata de Indianápolis Bart Peterson se hizo conocido como el “Peyton Manning de las escuelas autónomas” y se convirtió en el primero en otorgar autorización consistorial a las escuelas concertadas en 2001.

Los sindicatos, por su parte, buscan desviar la ira de los docentes de Indiana hacia el callejón sin salida del apoyo a la elección de los políticos del Partido Demócrata. Si bien el presupuesto de Indiana se extiende hasta 2021, los sindicatos están haciendo todo lo posible para evitar una huelga masiva de docentes. “Si quieren seguir yendo por el camino por el que se dirigen”, advirtió el profesor Dau-Schmidt al establishment político, “muy bien podríamos tener una huelga ilegal de docentes, y estarán en la misma posición que otros estados”.

Por esto precisamente están aterrorizados los sindicatos, los demócratas y los republicanos. En un esfuerzo por controlar los daños, la presidenta de la Federación Estadounidense de Maestros (AFT), Randi Weingarten (que gana medio millón de dólares al año) estuvo en la manifestación el miércoles con Becky Pringle de la Asociación Nacional de Educación. En todo el país, la AFT, la NEA y sus afiliados han hecho todo lo posible para evitar que las huelgas de docentes se unan en una huelga nacional, aislando cada lucha y evitando que se resuelva cualquiera de los problemas fundamentales con los que se enfrentan los docentes.

Con cada resultado de una huelga diseñado por los sindicatos, los docentes han visto un escaso aumento salarial o de financiamiento más que compensado por recortes presupuestarios, impuestos regresivos y cierres de escuelas.

La enorme ira de los docentes en Indiana, en todo Estados Unidos e internacionalmente es parte de un proceso global. Los docentes de Indiana se confrontan con un sistema económico y político, el capitalismo, que ha diezmado la educación pública, y están cada vez más decididos a luchar.

Pero los docentes necesitan una estrategia completamente nueva para ganar sus demandas. Para hacerlo, los docentes deben formar comités de base independientes de los sindicatos, vincularse con otras secciones de la clase trabajadora, tales como trabajadores del automóvil y trabajadores de logística, y prepararse para luchas masivas y una huelga nacional de docentes y educadores en defensa de educación pública.

Hay que apropiarse de los billones del sistema capitalista, que es la fuente de la desigualdad y la crisis social con la que se enfrentan los docentes todos los días, a fin de satisfacer las vastas necesidades de los docentes y de toda la clase trabajadora.

(Publicado originalmente en inglés el 20 noviembre 2019)