Mientras aumentan las huelgas, los sindicatos de EE. UU. registran nuevo mínimo en miembros

por Shannon Jones
28 enero 2020

El informe de afiliación sindical y negociación colectiva de la Oficina de Estadísticas Laborales de EE. UU. del 2019 proporciona una imagen instantánea detallada de la crisis actual de los sindicatos. A pesar del resurgimiento de la actividad huelguística en los Estados Unidos el año pasado, incluida una huelga de 40 días por parte de los trabajadores de General Motors, la afiliación sindical cayó a un mínimo histórico en términos porcentuales, con solo el 10,3 por ciento de la fuerza laboral o 14,6 millones de trabajadores, en sindicatos.

Las cifras sobre afiliación sindical son desiguales, con un mayor porcentaje de trabajadores sindicalizados en el sector público, 33,6 por ciento, en comparación con un minúsculo 6,2 por ciento en el sector privado. El porcentaje de trabajadores estadounidenses sindicalizados en el sector privado es más bajo que en cualquier momento en más de 100 años, y tal vez en toda la historia.

Más de la mitad de todos los miembros de sindicatos en los Estados Unidos se concentran en siete estados industriales importantes que representan aproximadamente un tercio de la población total de los Estados Unidos. Estos incluyen California, con 2,5 millones de trabajadores sindicalizados; Nueva York, con 1,7 millones; Illinois, con 800.000; Pensilvania, con 700.000; y Nueva Jersey, el estado de Washington y Ohio, cada uno con 600.000.

A pesar de los enormes y crecientes niveles de desigualdad social y el impulso incesante de las corporaciones para reducir los niveles de vida, los trabajadores, en particular los trabajadores más jóvenes, muestran poco entusiasmo por la sindicalización. La tasa de sindicalización para aquellos de 24 a 34 años ha caído a solo 9,2 por ciento, muy por debajo del promedio de todos los demás grupos de edad.

La tasa actual de sindicalización de los Estados Unidos del 10,3 por ciento es la mitad de la tasa de 20,3 en 1983, en medio de una campaña para romper huelgas iniciada por la derrota de la huelga de los controladores aéreos de PATCO, que fue provocada por la Administración de Reagan. La federación sindical AFL-CIO desempeñó un papel fundamental en el aislamiento de los controladores de tráfico aéreo, cuya lucha tuvo un apoyo popular masivo.

En Michigan, donde los contratos para decenas de miles de trabajadores automotrices empleados en Ford, General Motors y Fiat Chrysler se renegociaron en 2019, hubo una nueva caída en la afiliación sindical. La tasa de afiliación sindical en el estado se desplomó a 13,6 por ciento desde 14,5 por ciento en 2018, una disminución neta de 36.000 miembros. Michigan estuvo en el centro de la huelga más grande de los trabajadores automotrices en 50 años, en la cual 48.000 trabajadores de GM abandonaron el trabajo en septiembre.

El año 2019 vio el colapso de una campaña de organización sindical de alto perfil por parte del sindicato United Auto Workers (UAW) en la fábrica de Volkswagen en Chattanooga, Tennessee. El rechazo siguió a otros en Nissan en Canton, Mississippi, y Fuyao Glass America en las afueras de Dayton, Ohio. La derrota en Dayton fue particularmente reveladora, dado que la ciudad había sido una vez un centro de producción de General Motors y el escenario de muchas luchas militantes de los trabajadores desde la década de 1930.

El UAW ha sido sacudido por la exposición de la corrupción desenfrenada dentro de su conducción, algo subrayado por la reciente renuncia del presidente del UAW, Gary Jones, y la condena de otros funcionarios de alto nivel. El recibo de sobornos de la gerencia por parte de los líderes del UAW es solo el ejemplo más grotesco del abismo insalvable entre la organización que encabezan y los intereses y preocupaciones de los trabajadores que afirman falsamente representar.

La tasa de sindicalización de los trabajadores públicos ha caído del 37 al 33,6 por ciento en los últimos 10 años. La tasa para los funcionarios públicos locales disminuyó de 43,2 por ciento en 2011 a 39,4 por ciento en 2019.

La tasa de sindicación más alta se encuentra en los "servicios de protección" (33,8 por ciento), incluidos la policía, los guardias de prisión y los agentes de la patrulla fronteriza, cuya función es suprimir a la clase trabajadora.

Gráfico de BLS mostrando el declive histórico en miembros de sindicatos

Mientras tanto, las cifras preliminares del sitio web de la Oficina de Estadísticas Laborales de los Estados Unidos indican que, en 2019, un total de 465.000 trabajadores participaron en huelgas. Eso se compara con un promedio anual de solo 76.000 trabajadores en huelga para el período 2007-2017, con solo 25.000 huelguistas en 2017. En 2018, un total de 485.000 trabajadores estuvieron involucrados en huelgas, el nivel más alto desde 1986. El aumento fue provocado por la huelga de educadores en Virginia Occidental, realizada en desafío a los sindicatos de docentes.

A pesar de las poderosas huelgas que se libraron en 2019, el asalto a los empleos y al nivel de vida continúa sin cesar, ya que los sindicatos trabajaron para aislar y traicionar las huelgas e imponer los dictados de los empleadores. En la industria automotriz, el UAW impuso una serie de contratos de venta que sancionaron el cierre de plantas y la destrucción de miles de empleos, impusieron aumentos salariales minúsculos y expandieron el uso de trabajadores temporales superexplotados tras la apariencia de un "camino" falso hacia puestos de tiempo completo.

También se traicionaron otras huelgas importantes, incluida una huelga de 11 días por parte de maestros de Chicago y una huelga de una semana por parte de maestros de Los Ángeles. Unos 2.200 mineros de cobre de Asarco en Arizona y Texas han estado en huelga desde octubre, en condiciones en las que United Steelworkers está aislando su lucha.

El crecimiento de las luchas de huelga en los Estados Unidos es parte de un aumento global que recientemente fue testigo de la huelga general más grande en la historia llevada a cabo por trabajadores en India y huelgas y protestas masivas en Francia, Argelia, Chile, Líbano, el Estado Libre Asociado de Puerto Rico y muchos otros países.

En muchos casos, las huelgas se han llevado a cabo en una rebelión contra los sindicatos, que han tratado de evitarlas o aislarlas y finalizarlas una vez que comienzan. Los sindicatos estadounidenses han tratado de dividir y desorientar a los trabajadores promoviendo el nacionalismo de “EE. UU. Primero”, enfrentando a los trabajadores estadounidenses contra sus hermanos en México, China, Europa y en todo el mundo.

Estos acontecimientos proporcionan una muestra gráfica de la precisión de la evaluación realizada por el World Socialist Web Site y el Comité Internacional de la Cuarta Internacional sobre el carácter reaccionario y caduco de los sindicatos.

La disminución de la sindicalización se produce en medio de tasas de desempleo relativamente bajas en los Estados Unidos y un estancamiento salarial de décadas. Los signos de angustia social continúan aumentando, incluida una disminución sin precedentes en la esperanza de vida.

Los apologistas de la AFL-CIO han tratado de atribuir la reducción de los sindicatos a las políticas de derecha de la Administración republicana de Trump. Sin embargo, la tasa de sindicalización ha caído dos puntos porcentuales en los últimos 10 años, siete de los cuales ocurrieron bajo la Administración demócrata de Obama. La tasa de sindicalización ha caído a un ritmo constante durante las últimas décadas, tanto en las Administraciones republicanas como demócratas. Además, es un fenómeno internacional, con tasas de sindicalización que caen en prácticamente todas las economías avanzadas. Por lo tanto, el declive es orgánico, no coyuntural, y apunta a algo fundamental en la naturaleza de los propios sindicatos.

Los sindicatos, como organizaciones arraigadas a nivel nacional, no tienen ninguna respuesta al carácter globalizado de la producción capitalista moderna. Con el surgimiento de corporaciones transnacionales capaces de trasladar la producción rápidamente en todo el mundo, los sindicatos abandonaron cualquier intento de defender los intereses de los trabajadores y adoptaron el programa de la alianza sindical-gerencial. Durante más de 40 años, han trabajado conscientemente para reducir los costos laborales a fin de convencer a “sus” corporaciones nacionales de que mantengan la producción en casa y, por lo tanto, mantengan el flujo de ingresos de las cuotas hacia las arcas del aparato sindical. Sacrifican los trabajos, los salarios y las condiciones laborales de los trabajadores para ayudar a la industria estadounidense a competir en el mercado mundial, enfrentando deliberadamente a los trabajadores de todo el mundo entre sí en una competición fratricida hacia el fondo.

Los trabajadores necesitan un nuevo tipo de organización que no se base en la aceptación del capitalismo y su sistema reaccionario del Estado nación. La clase trabajadora es una clase global y requiere un programa y organizaciones que correspondan a esta realidad. Las luchas en desarrollo de la clase trabajadora estadounidense e internacional plantean agudamente la necesidad de una perspectiva socialista internacional.

El WSWS y el ICFI llaman a formar comités de base en cada lugar de trabajo y fábrica para unir a todos los trabajadores en su lucha por defender los empleos y los niveles de vida en oposición al afán de lucro de las corporaciones.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 25 de enero de 2020)