La respuesta de la clase obrera a la pandemia del coronavirus

12 marzo 2020

La propagación del coronavirus en los Estados Unidos se está convirtiendo rápidamente en una catástrofe social y económica. La magnitud del impacto, incluida la posibilidad de una enorme pérdida de vidas, se elevará en las próximas semanas. Sin embargo, el virus ya ha expuesto las consecuencias del nivel de negligencia criminal por parte de la élite gobernante.

En todo el mundo, el número de casos es ahora de más de 120.000, con un rápido crecimiento de nuevas infecciones en Italia, Francia, España, Alemania e Irán. El número de muertes ha aumentado a más de 4.200 personas. Sin embargo, los Estados Unidos pueden ser uno de los países más afectados, debido a sus niveles extremos de desigualdad social y al deplorable estado de la infraestructura social.

El número total de casos en los Estados Unidos es ahora más de 955, con al menos 29 muertes. En la ciudad de Nueva York, que se está convirtiendo rápidamente en el centro del brote, los nuevos casos “llegan con tanta intensidad”, según el alcalde Bill de Blasio, que la ciudad es incapaz de proporcionar información precisa. El número de casos confirmados es de 36, con 173 en todo el estado.

Personal médico toma la temperatura de un viajante en un parque de la autopista cerca de Gries am Brenner, provincia austriaca de Tyrol, en el cruce fronterizo con Italia, 10 de marzo de 2020 (AP Photo/Kerstin Jonsson)

Los Angeles, California reportó el martes su primer caso de coronavirus de transmisión comunitaria. El número total en la ciudad aumentó a 19. Massachusetts anunció 51 nuevos casos, elevando el total en ese estado a 92. Setenta de ellos están relacionados con una conferencia en Boston, lo que significa que la propagación del virus en la ciudad más grande del estado es probablemente mucho más extensa.

Seis semanas después del primer caso reportado en los EE. UU., el nivel de pruebas sigue sin coordinación. En las zonas del país en las que no se han registrado casos del virus, esto es más una indicación de la ausencia total de pruebas e infraestructura de atención sanitaria que una ausencia de la enfermedad en sí.

En New Rochelle, Nueva York, un suburbio en las afueras de Manhattan, el primer caso reportado de coronavirus ocurrió el 2 de marzo. Sin embargo, este individuo había estado en un hospital durante cuatro días antes de ser examinado. El número de infectados en el suburbio es ahora de 90, la mayor concentración en la costa este. CNN informó ayer que los bomberos de Kirkland, Washington, fueron examinados por el virus después de responder a un brote, pero el atraso fue tal que sus muestras expiraron antes de ser procesadas.

Toda la clase dirigente y su Estado son responsables de la respuesta caótica a la propagación del virus.

Durante décadas, la clase gobernante estadounidense, tanto bajo los demócratas como los republicanos, ha seguido políticas que han redistribuido la riqueza de la clase obrera a los ricos, mientras que la infraestructura social ha sido destruida. Como resultado, la sociedad estadounidense carece de los anticuerpos sociales necesarios para combatir la epidemia. Las condiciones de las masas –pobreza, falta de vivienda, falta de acceso a la atención médica, trabajo de bajos salarios, inseguridad económica— las dejan inmensamente vulnerables.

La salud y la atención sanitaria

Casi la mitad de los adultos de los Estados Unidos no tienen seguro o tienen un seguro insuficiente, lo que significa que carecen por completo de cobertura de atención de salud o que su cobertura es tan costosa que resulta prohibitivo utilizarla. En el último decenio, y en particular desde la aplicación del programa de seguros Obamacare, la atención médica se ha reestructurado con base en las clases sociales, estableciendo instalaciones y servicios separados para atender a la clase rica y la clase media-alta (la llamada atención “de conserjería”).

Estados Unidos solo tiene 2,8 camas de hospital por cada 1.000 personas (en comparación con Corea del Sur y el Japón, que tienen más de 12 camas por cada 1.000, y China, que tiene 4,3 camas por cada 1.000). Esto significa que, en caso de una propagación importante del virus, que ahora parece inevitable, las camas disponibles se agotarán rápidamente.

Como resultado directo de la pobreza y la falta de atención médica, millones de estadounidenses sufren de condiciones subyacentes que exacerban el efecto del coronavirus. El diez por ciento de la población o 34 millones de personas tienen diabetes. Casi la mitad de todos los estadounidenses adultos padecen alguna forma de enfermedad cardiovascular y más de 25 millones de personas tienen asma, cuya prevalencia ha aumentado rápidamente en los últimos cuatro decenios.

Empleos y lugares de trabajo

Prácticamente no se ha hecho nada para garantizar la seguridad en los lugares de trabajo. ¿Qué pasa cuando el coronavirus infecte a un trabajador en un centro de distribución de Amazon o en una planta automotriz? Actualmente no existe ninguna protección para los trabajadores contra la propagación de la enfermedad.

Sólo el 30 por ciento de los trabajadores con salarios más bajos tienen acceso a licencias por enfermedad pagadas, lo que significa que se ven obligados a elegir entre trabajar mientras están enfermos o no tener suficientes ingresos para costear comida, vivienda y otras necesidades. Además, a medida que el coronavirus se propaga, más negocios cerrarán sus puertas, dejando a los trabajadores sin ingresos y restringiendo aún más su acceso a la atención médica.

Escuelas

Varios distritos escolares ya han cerrado, incluyendo uno en los suburbios de Seattle, un centro del brote en los Estados Unidos, con 23.000 estudiantes. Como resultado, muchos padres deben quedarse en casa sin licencias pagadas, o encontrar ayuda. El cierre de escuelas también tendrá inmensas consecuencias para los estudiantes que dependen de las comidas gratuitas o a precio reducido. Más de 20 millones de estudiantes en todo Estados Unidos califican para programas federales de asistencia alimentaria administrados a través de las escuelas.

Personas sin hogar

Medio millón de personas están sin hogar en los Estados Unidos en una noche cualquiera, viviendo en condiciones insalubres o de hacinamiento, ya sea en la calle o en refugios para personas sin hogar. Los que no tienen hogar también tienen más probabilidades de tener problemas de salud subyacentes que los hacen más vulnerables a la enfermedad. No se ha hecho absolutamente nada para abordar los problemas que enfrentan las comunidades de personas sin hogar, incluso en California, un centro del brote donde hay más de 150.000 personas sin hogar.

Estos son sólo algunos ejemplos de la forma en que el virus afectará a millones de trabajadores. ¿Qué pasará cuando el coronavirus comience a propagarse en las prisiones de EE. UU., en las que están encarceladas más de 2 millones de personas? ¿O en los hacinados centros de detención de inmigrantes y campos de concentración establecidos a lo largo de la frontera entre EE. UU. y México?

No se puede ahorrar ningún gasto cuando se trata de reducir el número de infecciones y salvar vidas. La clase trabajadora debe exigir a los Gobiernos y empleadores que tomen medidas de emergencia para hacer frente a la crisis:

¡Pruebas accesibles y universales! No se puede escatimar recursos para hacer disponibles pruebas gratuitas a todos aquellos que muestren síntomas.

¡Tratamientos gratuitos de alta calidad e igualdad de acceso! La atención médica más avanzada debe estar disponible para todos, independientemente de los ingresos o la cobertura del seguro.

¡Licencia por enfermedad pagada para todos los trabajadores! Nadie debe estar obligado a trabajar si está enfermo, poniendo en peligro a los demás y a sí mismo.

¡Protejan a los refugiados, los prisioneros y las personas sin techo! Todos deben tener acceso a condiciones de vida limpias y de alta calidad para prevenir la propagación de la enfermedad.

¡Condiciones de trabajo seguras! Todos los trabajadores deben tener un ambiente de trabajo seguro y estar protegidos contra la propagación del virus. Donde haya un peligro, los lugares de trabajo y las escuelas deben ser cerrados. Los trabajadores suspendidos deben recibir sus ingresos completos, y todos los recursos deben estar disponibles para los afectados por el cierre de escuelas, incluyendo tiempo libre pagado y asistencia alimentaria.

La clase obrera no puede permanecer pasiva mientras se desarrolla esta crisis. Debe organizarse y luchar por sus intereses. Como el Comité Internacional de la Cuarta Internacional escribió en su declaración del 28 de febrero de 2020:

Al exigir que los Gobiernos capitalistas apliquen estas medidas de emergencia, la clase obrera internacional no abandona su objetivo fundamental: el fin del sistema capitalista. Por el contrario, la lucha por las medidas de emergencia aumentará la conciencia de la clase obrera, desarrollará su comprensión de la necesidad de la solidaridad de clase internacional y aumentará su confianza política.

El PSI insta a los trabajadores a formar comités de base en cada lugar de trabajo y vecindario para coordinar sus actividades, movilizar su fuerza colectiva, asegurar que los enfermos reciban apoyo social y vigilar las condiciones de trabajo para garantizar un entorno seguro.

La respuesta a la enfermedad no puede dejarse en manos de los políticos capitalistas, demócratas o republicanos. Su principal preocupación es mantener los beneficios de la élite gobernante mediante la inflación del mercado de valores. La propuesta de ayer de la Administración Trump de recortar los impuestos sobre la nómina como un “estímulo económico” no sólo no abordará la propagación de la enfermedad, sino que será utilizada como una oportunidad para exigir recortes al seguro social y otros programas sociales.

Las elites gobernantes operan bajo el principio: nunca desperdicies una crisis. En Italia, el Estado ha desplegado el ejército y la policía para hacer cumplir los toques de queda, las restricciones de viaje y las prohibiciones de reuniones públicas. Medidas similares se han adoptado en Francia, y el martes el gobernador de Nueva York anunció el despliegue de la Guardia Nacional en algunas zonas de brote. Las fuerzas armadas del Estado serán inevitablemente utilizadas ante cualquier manifestación de oposición social, incluido cualquier disturbio masivo producido por el coronavirus.

El Partido Socialista por la Igualdad y nuestra campaña electoral están encabezando la lucha por unificar y organizar a la clase obrera, para darle una voz y un programa político. Insistimos en que el principio que debe guiar la respuesta al brote de coronavirus y a todos los problemas sociales es la necesidad social, no el lucro privado. La reestructuración de la economía mundial sobre una base socialista es un asunto urgente de vida o muerte.

(Publicado originalmente en inglés el 11 de marzo de 2020)

Joseph Kishore y candidato a presidente de EE. UU. del Partido Socialista por la Igualdad