Doctor del Congreso pronostica que hasta 150 millones de estadounidenses contraerán el coronavirus

por Bryan Dyne
13 marzo 2020

Detrás de puertas cerradas, el Dr. Brian Monahan, médico asistente del Congreso de los Estados Unidos y la Corte Suprema, informó al personal del Senado que espera que entre 70 y 150 millones de personas en los Estados Unidos se infectarán con el COVID-19, según NBC.

En Europa, la canciller alemana Angela Merkel ha declarado una cifra similar, que hasta el 70 por ciento de Alemania, unos 58 millones de personas, podrían infectarse.

El informe de NBC se produjo en medio de datos que muestran un fuerte aumento en el total de casos en todo el mundo a más de 126,000 y más de 4,600 muertes, un aumento del 50 por ciento en casos nuevos a nivel internacional, en comparación con un aumento del 30 por ciento el día anterior. El número de casos fuera de China se ha multiplicado por 13 en las últimas dos semanas a más de 40,000, y el número de países donde se ha reportado se ha triplicado.

Al ritmo actual, habrá un millón de casos fuera de China a finales de este mes y un millón de casos solo en los Estados Unidos en algún momento durante la segunda semana de abril.

Los comentarios de Monahan se hicieron públicos solo unas horas después de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) declarara formalmente el brote de coronavirus como una pandemia y citara "niveles alarmantes de inacción" por parte de los Gobiernos para evitar la propagación. Al mismo tiempo, el director general de la OMS, el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, no soo advirtió que algunos países carecían de "capacidad" o "recursos", sino que "algunos países están luchando con una falta de resolución".

Judie Shape, en el centro quien salió positiva de coronavirus, le manda un beso a su yerno, Michael Spencer, left, mientras la hija de Shape, Lori Spencer, mira desde la derecha, 11 de marzo de 2020, mientras conversan por teléfono y se ven a través de la ventana en un centro de cuidado en Kirkland, Washington, cerca de Seattle (AP Photo/Ted S. Warren)

Esto se vio más claramente durante el discurso presidencial en horario estelar del presidente de Estados Unidos, Trump, anoche. Durante sus comentarios, Trump, visiblemente nervioso, no anunció nuevas medidas para combatir la creciente crisis de salud. En su lugar, invocó una prohibición reaccionaria a todos los viajes desde Europa durante 30 días, excluyendo el Reino Unido, así como el uso de poderes de emergencia para proporcionar ayuda económica a las pequeñas empresas y grandes corporaciones.

En un comentario que contradice directamente a Monahan, Trump reafirmó su mentira de que "para la gran mayoría de los estadounidenses, el riesgo es muy, muy bajo". Al mismo tiempo, las posturas contradictorias entre las afirmaciones del presidente y la admisión por parte de un alto funcionario estadounidense de que casi la mitad del país podría ser víctima de la pandemia pone de relieve la parálisis de la Administración de Trump y de toda la élite política frente a la crisis de salud pública más peligrosa desde la gripe española en 1918.

En lo que presumiblemente fue un intento de presentar un lado positivo a los miembros del personal del Congreso, Monahan, según los informes, celebró que el 80 por ciento de los que contraen el virus se recuperarán. Si bien hasta el momento no hay informes que indiquen lo que él piensa que pasará con el otro 20 por ciento de los pacientes con COVID-19, la progresión del virus a través de China e internacionalmente da alguna indicación.

En el apogeo de la epidemia en Wuhan, durante la cual el sistema de salud esencialmente colapsó frente a varios miles de casos, la tasa de mortalidad se disparó bruscamente. En los Estados Unidos, una progresión similar, si no se instituyen medidas agresivas de contención, resultará en millones de muertos.

La causa principal del aumento en Wuhan no fue el virus en sí, sino la falta de equipo médico y personal disponibles para atender a pacientes gravemente enfermos. Los datos recopilados desde enero indican que entre el 15 y el 20 por ciento de los pacientes con coronavirus sufren problemas respiratorios graves que requieren una unidad de cuidados intensivos, oxígeno o ambos, para darle tiempo al sistema inmunológico para que combata la enfermedad.

A medida que los hospitales en Wuhan se inundaron de enfermos o aquellos preocupados de que estuvieran enfermos, se volvió prácticamente imposible para aquellos con un caso grave de COVID-19 recibir la asistencia médica necesaria para sobrevivir. Finalmente se sofocaron, jadeando mientras sus vías respiratorias se cerraban constantemente.

Al mismo tiempo, como se ha visto en China, así como en Corea del Sur, Singapur y Hong Kong, las pruebas estrictas, el monitoreo y las medidas de cuarentena pueden detener efectivamente la propagación del virus. En China, el epicentro del virus, el número de casos nuevos ha seguido siendo inferior a 100 durante varios días. En Corea del Sur, la tasa de mortalidad total es inferior al uno por ciento, a pesar de tener que lidiar con casi 8,000 casos en total.

Sin medidas inmediatas y de largo alcance para frenar la propagación de la infección, Estados Unidos enfrentará un escenario catastrófico.

Incluso si las medidas de cuarentena implementadas en China se impusieran hoy a la población estadounidense, el número de infectados probablemente aumentaría a 150,000 o 200,000 personas para principios de abril. Más de 30,000 requerirán una intervención médica seria para poder vivir. No hay suficientes camas de hospital en el país para proporcionar cuidados que salven vidas para tantos casos críticos, y mucho menos los millones predichos por Monahan.

Si bien no se mencionó explícitamente a los Estados Unidos, la incapacidad total del sistema de atención médica de los EE. UU. para satisfacer las demandas del coronavirus se explicó al final de la sesión informativa de la OMS de ayer.

El director ejecutivo, Dr. Michael Ryan, declaró: "Algunos países claramente, y lo han visto a través de la infección de los trabajadores de la salud, aún no han tomado las medidas necesarias para detener la transmisión de infecciones. Nuestros sistemas hospitalarios están diseñados para ofrecer una eficiencia del 99 por ciento. No tienen espacio para más".

Esto es más cierto en los Estados Unidos, donde décadas de atención médica con fines de lucro han resultado en la provisión de un mínimo de camas de hospital vacías, así como en obligar a los médicos, enfermeras y otros profesionales médicos a trabajar turnos cada vez más largos.

La indiferencia hacia la vida de la población estadounidense e internacional expresada por Trump, Merkel y todos los representantes de las élites gobernantes del mundo no es una muestra de incompetencia, sino de criminalidad política. Como toda crisis importante, la aristocracia financiera ve esto como una oportunidad para eliminar la “población excedente” y absorber miles de millones de dólares de los fondos de seguridad social, los seguros médicos de Medicare, Medicaid y las pensiones en sus bolsillos.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 12 de marzo de 2020)