Trabajadores automotores inician nueva ola de luchas contra la pandemia del COVID-19

30 junio 2020

El aumento de los casos de COVID-19 y el abandono de cualquier medida oficial para contener el virus han desatado una nueva ola de luchas obreras. Los trabajadores automotores en Detroit han realizado paros laborales en días recientes para exigir medidas que protejan sus vidas.

La pandemia se ha salido de control. EE.UU. registró su máximo y segundo mayor número de casos nuevos el viernes y el sábado, con más de 90.000 personas que dieron positivo en 48 horas. Las muertes en EE.UU. ya superan las 125.000 y al paso actual superará las 200.000 para fines de julio. A nivel global, los casos totales cruzaron aceleradamente los 10 millones y las muertes pasaron las 500.000 el fin de semana, y no se vislumbra el fin a la aceleración de la enfermedad.

Después del regreso prematuro y homicida al trabajo que el Gobierno de Trump y los gobernadores estatales demócratas impusieron a la fuerza, el coronavirus ha ganado territorio silenciosa y rápidamente en las fábricas, los almacenes y otros centros laborales. Tanto los gerentes como los oficiales sindicales han guardado deliberadamente información sobre nuevos casos de los trabajadores, alimentando el enojo explosivo y la oposición.

Trabajadores automotores de la planta de camionetas en Warren (crédito: WSWS)

El jueves, los trabajadores en la planta Jefferson North de Fiat Chrysler (FCA) en Detroit detuvieron la producción tras recibir reportes de nuevos casos de COVID-19, permaneciendo en la línea pero rehusándose a tocar los vehículos. La acción laboral se expandió a todos los tres turnos de la planta, al siguiente día y medio, pidiendo apoyo a través de Facebook y Twitter.

El sábado por la noche, los trabajadores de la planta armadora Sterling Heights de FCA justo al norte de Detroit realizaron su propio paro tras descubrir que un compañero de trabajo en el área de manejo de materiales había salido positivo al coronavirus. Los trabajadores en la planta siguieron de cerca los reportes de las acciones laborales en Jefferson North.

Los trabajadores de Jefferson North y Sterling Heiths han iniciado comités de base independientes de seguridad para afirmar sus intereses ante el rechazo intransigente de la gerencia y el sindicato United Auto Workers para proveer medidas básicas de seguridad o información sobre casos nuevos.

Una declaración publicada por el comité de base de seguridad de Jefferson North el viernes por la noche manifiesta que su “salud no puede ser puesta en peligro por el lucro empresarial” y llamó a “todos los trabajadores automotores y los trabajadores en todas partes: si es necesario, detengan la producción. Tenemos el derecho a un ambiente seguro y a o transmitirles a nuestros seres amados esta enfermedad. Nos deben eso”.

Las acciones independientes llevadas a cabo por los trabajadores automotores en días recientes son la vanguardia de un surgimiento de la lucha de clases por parte de los trabajadores en EE.UU. y otros países.

Los enfermeros en Riverside, California, emprendieron una huelga contra la cadena hospitalaria HCA la semana pasada para exigir un tamaño del personal y equipo de protección adecuados, mientras los enfermeros en Joliet, Illinois han establecido la fecha tope del 4 de julio para iniciar una huelga. Aproximadamente 4.300 constructores de barcos de Bath Iron Works en Maine están llegando hoy a la segunda semana de huelga. Otros trabajadores de diversos sectores han realizado manifestaciones en última semana, incluyendo los conductores de Uber y Lyft, los trabajadores de Disneyland, los trabajadores de servicios en la Universidad de California y los trabajadores estatales en Nevada.

A nivel global, los trabajadores están buscando cómo combatir los problemas comunes que enfrentan: la falta de medidas de seguridad contra la pandemia, el desempleo masivo y la desigualdad social en aumento. En Holanda, los trabajadores siderúrgicos de Tata Steel hicieron una huelga el domingo en oposición a los recortes de trabajo planeados. En Nigeria, los trabajadores de salud en el estado de Nasarawa realizaron una huelga después de que 50 de sus colegas salieran positivo al COVID-19.

La decisión de reiniciar la producción no esencial y levantar las medidas de distanciamiento social no fue realizada por los científicos ni expertos médicos con base en consideraciones de salud pública o que el virus se estuviera controlando. En cambio, fue realizada por Wall Street y la aristocracia financiera y corporativa a instancias de inflar aún más su riqueza.

Después de utilizar la crisis económica desatada por la pandemia para transferir varios billones de dólares a las principales corporaciones y bancos, el Gobierno de Trump y los oficiales demócratas y republicanos por igual, procedieron a poner fin a los cierres económicos y garantizar la restauración del flujo de ganancias.

A pesar de que la élite gobernante haya absorbido sumas enormes de dinero, las empresas automotrices y otras corporaciones cuyos ingresos fueron impactados por la crisis, han incurrido en deudas masivas para mantener sus operaciones a flote. En las aproximadamente ocho semanas de cierres, la industria automotriz ha aceptado $72 mil millones en deudas. La Reserva Federal ha comenzado a comprar bonos corporativos por primera vez, particularmente para prevenir que colapse el mercado de bonos basura.

A fin de asegurar el pago de estas deudas, la producción y el proceso de extracción de ganancias de la clase trabajadora debe continuar, sin importar cuántas vidas se pierdan, y no puede haber ningún regreso a los cierres económicos —esta es la postura de la clase gobernante—.

Pero los intereses de clase de todos los trabajadores, la defensa de sus vidas y las de sus familias no se pueden conciliar con estas políticas. Si se ha de controlar la pandemia y se han de salvar millones de vidas, serán los trabajadores lo que lo hagan utilizando los medios de la lucha de clases.

Los trabajadores automotores de Jefferson North y Sterling Heights han tomado los primeros pasos. En sus declaraciones, los comités de base presentaron demandas de protecciones elementales contra el COVID-19, incluyendo:

1. La notificación inmediata de nuevos casos en la planta.

2. Un cierre de 24 horas de la planta para sanitizarla después de cada caso confirmado.

3. Un distanciamiento social real durante descansos y cambios de turno.

4. Descansos de diez minutos cada hora para que los trabajadores se refresquen.

5. Pruebas regulares y universales para el coronavirus.

6. El derecho de los trabajadores a rehusarse a trabajar sin represalias si consideran que las condiciones son inseguras.

Estos requisitos básicos para garantizar la protección de los trabajadores y sus familias se oponen a los intereses de lucro de las corporaciones, defendidos ferozmente por sus representantes políticos en el Partido Demócrata y Republicano.

Como escribió el Partido Socialista por la Igualdad en su declaración, “¡Construyan comités de base en las fábricas y lugares de trabajo para prevenir la transmisión del COVID-19 y salvar vidas!” :

La lucha contra la pandemia es inseparable de la lucha de los trabajadores contra la clase gobernante —la oligarquía corporativa y financiera— y su dictadura sobre la vida económica y política. Consecuentemente, es una lucha contra el capitalismo y por el socialismo, la reestructuración de la sociedad con base en satisfacer las necesidades sociales no el lucro privado.

Consecuentemente, la batalla de los trabajadores por proteger sus vidas es política y exige el desarrollo de un partido político de la clase obrera opuesto al capitalismo y basado en un programa socialista, el cual lucha por establecer el control obrero democrático de la sociedad.

(Publicado originalmente en inglés el 29 de junio de 2020)

Marcus Day