#Trotsky2020: una calumnia morenista contra el legado de León Trotsky

por Declaración del Grupo Socialista por la Igualdad de Brasil (en solidaridad con el Comité Internacional de la Cuarta Internacional)
4 septiembre 2020

En el 80 aniversario del asesinato de León Trotsky, la Fracción Trotskista de la Cuarta Internacional (FT-CI) produjo una serie para su sitio web La Izquierda Diario bajo el título “#Trotsky2020”.

Lejos de ser una presentación objetiva del legado político de Trotsky, el colíder de la Revolución rusa de 1917 y fundador de la Cuarta Internacional, la supuesta conmemoración de la FT es un ataque a los principios revolucionarios por los cuales luchó Trotsky durante toda su vida política.

León Trotsky

A pesar del nombre que esta agrupación política decidió ponerse, la FT no es una organización trotskista. Es la heredera política del malogrado dirigente revisionista argentino Nahuel Moreno, un representante de la tendencia pablista que intentó liquidar la Cuarta Internacional y fue responsable de las traiciones históricas a la clase trabajadora en Argentina y en toda América Latina.

Los morenistas de la FT están respondiendo desesperadamente al resurgir de la lucha de clases a escala internacional. El hecho de que amplias capas de la clase trabajadora se estén levantando contra el sistema capitalista y su Estado nación está socavando a los desacreditados sindicatos nacionalistas y partidos pseudoizquierdistas de la clase media-alta hacia los que se orientan los morenistas.

Sus esfuerzos desempeñan un papel importante y reaccionario para la clase gobernante en el empeño por desviar a la clase trabajadora mundial del verdadero programa y la verdadera historia de la Cuarta Internacional, representados por el Comité Internacional de la Cuarta Internacional (CICI).

El principal elemento de la conmemoración siniestra de La Izquierda Diario del 80 aniversario del asesinato de Trotsky es un vídeo de una hora y veintiún minutos producido sofisticadamente, en el que los representantes de su organización en Europa, Latinoamérica y los Estados Unidos presentaban “diferentes aspectos de las elaboraciones políticas y estratégicas [de Trotsky], históricamente y en su actualidad”. Los últimos 40 minutos están dedicados a una entrevista con el dirigente argentino del grupo, Emilio Albamonte.

Los “diferentes aspectos” presentados son fragmentos de los escritos de Trotsky de los años '20 y '30, con una atención concentrada en las formulaciones tácticas arrancadas fuera de su contexto histórico. El vídeo pretende hacer un repaso de la lucha política de Trotsky: “Desde la política del frente único entre las grandes organizaciones del movimiento obrero para combatir el ascenso del fascismo... al entrismo de los militantes trotskistas en la sección francesa de la socialdemocracia”.

Las invocaciones de la FT de la demanda del frente único y la táctica del entrismo en los '30 no son más que un intento de disfrazar sus maniobras políticas oportunistas actuales con un lenguaje asociado con la lucha que libró León Trotsky.

Una falsificación de la táctica del frente único

El primer orador, un representante del grupo alemán de la FT, habló de la demanda de Trotsky por un frente único del Partido Comunista y el Partido Socialdemócrata ante el ascenso de Hitler. El siguiente orador, de Italia, añadió que Trotsky propuso un frente único en ese país también para combatir el “sectarismo”.

La FT quiere hacerle creer a la gente que las alianzas electorales y sindicales sin principios y burocráticas que forman la base de su trabajo están sancionadas por las políticas propuestas por Trotsky. La lucha de Trotsky por el frente único como medio para unir a la clase trabajadora contra la amenaza del fascismo, mientras se exponía al mismo tiempo el papel traidor del Partido Socialdemócrata ante las masas de trabajadores organizados en sus filas y para ganarlos a una política revolucionaria, está en un marcado contraste con la práctica actual de los morenistas.

De esta manera, Albamonte declara que, en medio de la “gran revuelta de los jóvenes y los trabajadores chilenos” en noviembre de 2019, el grupo de la FT, el PTR (Partido de los Trabajadores Revolucionarios), logró formar un “frente único con la CUT [Central Unitaria de Trabajadores], dirigida por el Partido Comunista”. Reconoció que esto hubiera sido imposible cuando el PC tenía decenas de miles de miembros.

La revuelta chilena de 2019 (fuente: usuario de Flickr Rafael Edwards)

Este reconocimiento apunta al hecho de que este “frente único” no tiene nada que ver ni con unir a las organizaciones de masas de la clase trabajadora en lucha ni con exponer a la dirigencia del PC. En cambio, fue solo una alianza putrefacta entre los estalinistas y los morenistas con el propósito de desviar a la clase trabajadora chilena de la lucha revolucionaria.

Cuando los estalinistas todavía tenían una base significativa en la clase trabajadora, no les interesaban los servicios que les ofrecían los predecesores de la FT. Pero ahora que están totalmente desacreditados y, lo que es más, aterrados por el movimiento de la clase trabajadora en ascenso, reciben con los brazos abiertos el barniz “izquierdista” que los morenistas les dan a sus traiciones.

El mismo método para distorsionar la perspectiva revolucionaria de Trotsky es empleado por la sección francesa de la FT, Revolución Permanente (RP), para justificar sus políticas reaccionarias. La portavoz de RP, Daniela Cobet describe las actividades de Trotsky en Francia en 1936 como un intento desesperado de superar el carácter “muy débil” de su grupo guiado por una “obsesión” por “encontrar un camino hacia las masas obreras” en vez de “quedarse al margen”. Trotsky ofreció “una serie de tácticas, las más audaces y variadas, para personificar mejor la necesidad estratégica de un partido revolucionario”.

¿Qué tiene que ver la lucha de Trotsky por direccionar al joven movimiento trotskista francés hacia las luchas obreras de masas de los '30 con las operaciones actuales de RP? El grupo está integrado en el pseudoizquierdista Nuevo Partido Anticapitalista (NPA), un partido de la clase media-alta orientado a los sindicatos estalinistas y la defensa de las intervenciones militares del imperialismo francés, desde Libia hasta Malí. El NPA es un partido abiertamente hostil a la clase trabajadora. Se alinea con los ataques del gobierno de Macron a los chalecos amarillos, calumniándolos como movimiento racista y fascista.

Pero los morenistas insisten en que este partido reaccionario, que desempeña un “papel relativamente marginal”, en palabras de Cobet, es un vehículo para la continuación y el desarrollo de la lucha de Trotsky hoy.

El NPA como un vehículo para unir "diferentes tradiciones"

Afirma: “Hacer [del NPA] una herramienta para la reorganización de una extrema izquierda revolucionaria que reviva la audacia táctica de Trotsky, construir en Francia un partido revolucionario poderoso compuesto de militantes que vengan de diferentes tradiciones... este es el mejor homenaje que se le puede hacer al gran revolucionario ruso a 80 años de su asesinato”.

La FT no intenta explicar cómo la formación de un partido nacional-oportunista “compuesto por militantes de diferentes tradiciones” sería un homenaje a León Trotsky, quien luchó implacablemente contra el estalinismo y el centrismo por construir la Cuarta Internacional, insistiendo en que, fuera de sus cuadros, “no existe ni una sola corriente revolucionaria en este planeta que de verdad merezca ese nombre”.

La insistencia de los morenistas en que el legado de Trotsky es una colección de “tácticas audaces” que brindan una solución al “problema del aislamiento” no es un homenaje a Trotsky, sino más bien a los que intentaron destruir el partido revolucionario internacional que él fundó. “Encontrar nuestro lugar en el movimiento de masas tal como es, allí donde se expresa, y ayudarlo a elevarse mediante su propia experiencia a niveles más altos” era la consigna de Michel Pablo en sus esfuerzos por liquidar la Cuarta Internacional.

La FT intenta equiparar el legado de Trotsky no solo con las traiciones del pablismo, sino también con las teorías de la clase media que florecieron en las universidades en las décadas posteriores a su muerte. Trotsky es presentado en el vídeo como el antepasado del antimarxismo postmodernista.

Andrea D’atri, hablando en nombre de Pan y Rosas, el ala feminista de la FT, argumenta que Trotsky era un proponente de la idea de que “ni siquiera las transformaciones materiales más radicales pueden resolver la opresión por sí mismas”. Afirma que las grandes manifestaciones en las celebraciones del último Día de la Mujer, dominadas por la clase media, habrían sido vistas por Trotsky como la vanguardia de la lucha contra el capitalismo.

Siguiendo en este mismo tema básico, Marcello Pablito, hablando en nombre del Movimiento Revolucionario de los Trabajadores (MRT) de Brasil, defiende “la actualidad de una estrategia revolucionaria y socialista que no se limite a disolver los asuntos raciales en las determinaciones de clase”.

Pablito declara que la “primera verdad de la estrategia revolucionaria” consiste en exponer la relación entre la “lucha [del pueblo negro], que parte de la lucha por nuestras propias vidas, nuestra propia identidad y nuestra propia cultura, y la tarea histórica de toda nuestra clase, más allá del color de nuestra piel”.

Según la FT, el potencial de esta estrategia de empezar con la cuestión de la raza, quedó demostrado por la “furia negra” desatada en los Estados Unidos por el asesinato a manos de la policía de George Floyd, que llevó a protestas en Brasil, “el país negro más grande fuera de África”.

La FT invoca las protestas multiétnicas de masas contra la violencia policial para promocionar políticas raciales

Lo que los morenistas no dicen es que la “furia” en los Estados Unidos contra el racismo y la violencia policial fue expresada en protestas de carácter multirracial que no solo se expandieron a Brasil, sino además a Europa y a todo el mundo, y que no solo expresaban la furia por el racismo, sino además por la desigualdad social, la pobreza masiva y las políticas homicidas de las clases gobernantes capitalistas del mundo ante la pandemia de COVID-19.

No encontraron ni una sola cita, ni siquiera una frase suelta, que les permitiera inventar alguna relación entre la obra de Trotsky y su promoción de políticas identitarias antimarxistas y antiobreras basadas en los intereses de la pequeña burguesía.

La estrategia revolucionaria de Trotsky se basa en la unidad objetiva de la clase trabajadora internacional, determinada por su relación con la producción capitalista mundial. Con la globalización del capitalismo, la unificación de la clase trabajadora internacional es ahora mayor que nunca antes. Los intentos por dividirla según criterios raciales, de género o nacionales solo sirve los propósitos reaccionarios de la clase gobernante.

Los ataques de la FT sobre la “disolución de los temas raciales en determinaciones de clase” corresponde a los estados de ánimo de sectores de la clase media-alta, cada vez más integrados en el Estado burgués. Encuentran expresión en partidos pseudoizquierdistas tales como los Socialistas Democráticos de América (DSA) en los Estados Unidos y el Partido Socialismo y Libertad (PSOL) en Brasil, hacia los cuales se orientan los grupos de la FT en ambos países.

Está claro que la “conmemoración” de la FT consistió en una deformación grosera y una calumnia contra el legado político de Trotsky. Pero hay un aspecto más que hace de este ejercicio una falsificación histórica especialmente sórdida.

En una presentación que estaba dedicada al intervalo histórico entre la traición de la Tercera Internacional que permitió que Hitler llegara al poder en Alemania en 1933 y el asesinato de Trotsky por orden de Stalin en 1940, los morenistas omiten a propósito la conclusión que sacó Trotsky de esta traición —su implacable lucha a lo largo de este período para fundar una nueva, Cuarta Internacional, para resolver la crisis de dirección revolucionaria de la clase trabajadora—

La fundación de este partido mundial en 1938, su historia ulterior y las luchas en su interior son un libro cerrado para los morenistas y su “conmemoración”.

Es notable que la presentación hecha por su grupo estadounidense, Left Voice, consistiera en una joven deambulando por las calles de Manhattan y leyendo en voz alta extractos del ensayo de Trotsky “Si Estados Unidos fuera comunista”. Su conclusión fue que la obra mostraba la “inmensa creatividad en el pensamiento a través de las posibilidades de un futuro socialista” de Trotsky.

Puede hacerse que este intento absurdo por transformar a Trotsky en algún tipo de socialista utópico parezca algo plausible solo abstrayendo su ensayo brillante de su lucha —de la cual formaba parte— contra el anticomunismo y el impacto destructivo de los crímenes del estalinismo en la consciencia de la clase trabajadora estadounidense y mundial.

Al mismo tiempo, la presentación de Left Voice estuvo completamente divorciada de la intensa colaboración de Trotsky durante los años anteriores a su asesinato con el movimiento trotskista estadounidense, el partido más grande de la Cuarta Internacional, que se ganó una influencia significativa en la clase trabajadora estadounidense. De esto no dijeron ni una palabra.

El morenismo y su hostilidad a la Cuarta Internacional

El impulso central en todo este ejercicio de falsificación histórica es hacer de cuenta que la Cuarta Internacional no existió nunca, que nunca consistió en nada más que una visión en la mente de Trotsky que quedó enterrada junto a él. En palabras del dirigente de FT Emilio Albamonte: “En primer lugar, tengo que decirte que el movimiento trotskista quedó descabezado. Deutscher [Isaac Deutscher, el biógrafo de Trotsky, que se opuso de manera irreconciliable a la fundación de la Cuarta Internacional] lo definió como un barquito pequeño con una vela enorme. Esa vela desapareció bajo la piqueta estalinista”.

Después de esta evaluación tajante, que se engarza con el principal objetivo de los asesinos estalinistas de Trotsky, Albamonte puede volver a ensalzar las supuestas tácticas de Trotsky como un medio útil de buscar influencia y posiciones dentro de los partidos pseudoizquierdistas de la burguesía, los sindicatos y el propio aparato estatal capitalista.

¿Por qué están obligados los morenistas, en el aniversario del asesinato de Trotsky, a enturbiar y negar lo que él mismo describió como su mayor logro histórico, que aseguraba la continuidad del marxismo y la lucha por construir una dirección revolucionaria en la clase trabajadora internacional al fundar la Cuarta Internacional?

Primero, porque son incapaces de considerar su propia historia, y segundo, porque no tienen intención de permitir que la historia de la Cuarta Internacional y las luchas libradas en su seno interfieran con las alianzas oportunistas con cualquier cantidad de tendencias revisionistas heterogéneas.

Nahuel Moreno

El PTS (Partido de los Trabajadores Socialistas de Argentina), la organización dirigente dentro de la FT, tiene sus orígenes en la ruptura del Movimiento al Socialismo (MAS) tras la muerte de su líder, Nahuel Moreno, en 1987.

Moreno rompió con el Comité Internacional de la Cuarta Internacional en 1963, y se reunificó con la tendencia revisionista pablista que intentó liquidar la Cuarta Internacional disolviéndola en el estalinismo, la socialdemocracia y los movimientos nacionalistas burgueses. Posteriormente, siguió una política de oportunismo nacional extremo, adaptando su partido al castrismo y al peronismo, así como a los socialdemócratas y estalinistas argentinos. Al apoyar al gobierno peronista de derechas de Isabel Perón, su partido desempeñó un papel crítico en desarmar políticamente a la clase trabajadora argentina antes del golpe militar de 1976.

Hoy, el PTS, que afirma tener “continuidad” con la tendencia fundada por Moreno, sigue una política de alianzas electorales oportunistas alrededor del Frente de Izquierda y de Trabajadores (FIT), que subordina sus varios componentes a un programa basado en el populismo de izquierdas y la adaptación al ala kirchnerista del peronismo.

En 2017, el dirigente de uno de los principales aliados de los morenistas en el FIT, Jorge Altamira del Partido Obrero (PO), describió correctamente al PTS como un “Podemos en pañales”, refiriéndose al partido “izquierdista” español que ahora es el principal socio en el gobierno burgués dirigido por el PSOE, el cual está implementando medidas de austeridad contra la clase trabajadora y una catastrófica campaña de regreso al trabajo en medio de la pandemia de COVID-19. Aunque la caracterización fue atinada, ello no impidió que el PO continuara su alianza oportunista con el PTS en busca de cargos parlamentarios.

La supuesta conmemoración de la FT del 80 aniversario del asesinato de Trotsky es una parodia y, en esencia, un intento de segundo asesinato dirigido contra todo el legado histórico revolucionario de Trotsky.

No tendrá éxito. Este legado está personificado y es defendido y desarrollado por el Comité Internacional de la Cuarta Internacional y su larga lucha contra el revisionismo. El CICI está librando una lucha incansable para llevar esta inmensa historia a las luchas internacionales crecientes de la clase trabajadora para así construir una dirección capaz de dirigir a la clase trabajadora a la victoria y abolir el capitalismo mundial.

(Publicado originalmente en inglés el 1 de septiembre de 2020)