Cientos de muertos y desaparecidos tras devastación de Eta en Centroamérica y el sur de México

por Andrea Lobo
12 noviembre 2020

El huracán ETA siguió batiendo récords de intensidad, causando devastación y un sufrimiento incalculable en todo el istmo centroamericano y en gran parte de la península de Yucatán en México.

Hasta el momento de edición, se han encontrado 98 personas muertas y 187 siguen desaparecidas, mientras que se teme que la cifra de víctimas aumente a medida que los rescatistas llegan a las comunidades aisladas por las inundaciones y los daños en carreteras y puentes. Millones de personas han perdido sus medios de vida por la destrucción de viviendas, servicios públicos, carreteras e innumerables manzanas de plantaciones.

La devastación social endémica de la región, producto de la explotación neocolonial histórica y cada vez más intensa del imperialismo estadounidense, ya se había exacerbado por la pandemia de COVID-19. Antes de la tormenta, la Comisión Económica para América Latina de las Naciones Unidas había estimado que la economía centroamericana se contraería un 6,5 por ciento este año y sumiría a más de un millón y medio de personas más en la pobreza oficial.

Alan Sacún, Chiapas, inundado por Eta (crédito: Protección Civil Chiapas)

En medio de bajos niveles de pruebas, la región ha reportado 512.572 casos de coronavirus y 12.075 muertes, mientras que la Organización Panamericana de la Salud ha advertido que la tormenta ha aumentado el peligro de brotes. Los desplazamientos masivos de personas, el hacinamiento en los refugios y los problemas de disponibilidad de agua se ven agravados por la casi total falta de medidas de emergencia para prevenir el contagio.

El especialista de la Universidad del Estado de Colorado, Philip Klotzbach, descubrió que, en la era de los satélites (posterior a 1966), la temporada de huracanes del Atlántico de 2020 es primera en el número de tormentas con nombre, la tercera en días de tormentas con nombre, la segunda en días de huracanes y la cuarta en huracanes de gran intensidad. Eta se convirtió en la doceava tormenta con nombre en tocar tierra en los EE.UU. continentales, en comparación con el récord anterior de nueve tormentas en 1916.

Tan recientemente como el 1 de noviembre, el tifón Goni tuvo el mayor impacto ciclónico de la historia a 315 km/h, asolando Filipinas.

La revista Scientific American informó en octubre que los factores que han contribuido a esta temporada de huracanes en el Atlántico han sido las temperaturas oceánicas “inusualmente cálidas”, así como la baja presión marítima y las condiciones favorables de los vientos. Indica que, si bien las investigaciones no sugieren que el cambio climático aumente el número total de tormentas, éstas crecerán en fuerza.

“Los estudios sugieren que el cambio climático aumentará la velocidad en la que los huracanes se intensifican sobre el océano”, explica la revista. El huracán ETA se intensificó a niveles récord justo antes de tocar tierra como una fuerte tormenta de categoría 4 en el este de Nicaragua, antes de convertirse en una depresión tropical y atravesar el este de Honduras.

La tormenta arrasó con pequeñas comunidades en la costa caribeña de Nicaragua, donde 30.000 personas fueron evacuadas. El Gobierno ha reconocido que dos mineros artesanales murieron, pero no ha ofrecido un recuento oficial de los daños.

Los efectos en Panamá se concentraron en la provincia de Chiriquí que limita con Costa Rica. Los derrumbes e inundaciones mataron al menos a 17 personas y dejaron a 68 desaparecidas, según el Ministerio de Seguridad.

En Costa Rica, una pareja murió después de que su casa fuera arrastrada por un deslizamiento de tierra. Las autoridades han informado de que 1.872 personas fueron enviadas a refugios después de que sus hogares fueron destruidos o amenazados, mientras que la destrucción de las carreteras e infraestructura pública dejó a 19 comunidades temporalmente aisladas y a decenas de miles de personas sin electricidad ni agua.

En Honduras se registraron los daños más generalizados, entre los que figuran por lo menos 26 muertos y seis desaparecidos hasta la fecha. Grandes porciones de la ciudad de San Pedro Sula, el centro industrial del país con más de 1 millón de habitantes, quedaron sumergidas bajo un metro de agua. Las autoridades han dado estimaciones de que en todo Honduras cientos de miles de hogares y 1,7 millones de personas fueron afectados, y muchos perdieron todas sus pertenencias.

Miles de comunidades de los alrededores en el Valle de Sula quedaron incomunicadas, con los residentes esperando días para ser rescatados de techos. El programa de noticias “Hoy Mismo” recibió una llamada de una mujer pidiendo un helicóptero o un barco. “No hemos comido durante dos días y hay unos 60 de nosotros aquí con niños”, exclamó.

Para el domingo, más de 16.000 personas habían sido rescatadas en el Valle de Sula, donde continuaron las operaciones de 50.000 rescatistas y helicópteros enviados desde los Estados Unidos e incluso Guatemala, que también se vio gravemente afectada.

Camino destruido en Sabanilla, Chiapas (crédito: Protección Civil Chiapas)

Algunas de las comunidades más afectadas son las que rodean las plantaciones bananeras de Chiquita en La Lima, y los supervivientes describen una pesadilla continua. Hablando con La Prensa, un hombre dijo que 300 personas se apilaron en su segundo piso para escapar de la inundación, viviendo “momentos de desesperación”. Otro dice: “quedamos atrapados, no tenemos alimento, agua para los niños, algunas madres ante la desesperación están usando agua del mismo río para preparar los biberones, estamos en calamidad, sobrevivimos a la inundación, pero ahora las familias están con hambre, necesidad de agua, ropa y colchonetas”.

En Guatemala, toda la comunidad indígena de Quejá, con aproximadamente 150 hogares, quedó sepultada bajo un deslave. La agencia estatal de desastres Conred anunció que se han recuperado cinco cuerpos en Quejá y que 108 están desaparecidos, pero los familiares estiman que hay por lo menos 200 desaparecidos.

Un grupo especializado de rescatistas mexicanos conocido como “Los Topos” llegó a Quejá para ayudar a encontrar sobrevivientes. Entretanto, los residentes de Cobán, duramente afectados por la catástrofe, protestaron contra la visita del presidente derechista de Guatemala, Alejandro Giammattei, lo que indica la ira que la catástrofe ha despertado hacia la élite gobernante corrupta.

Las autoridades informan de que, en otras zonas del país, fallecieron 22 personas, mientras más de 150.000 personas han sido afectadas directamente y 14.000 fueron evacuadas y refugiadas.

Las inundaciones generalizadas en el noreste de Guatemala han destruido grandes extensiones de cultivos, infraestructura pública y viviendas. Más de 300 manzanas de arroz en el valle oriental del Polochic de Guatemala sufrieron daños, mientras que los residentes de Bilwi, donde las inundaciones se llevaron casas enteras, ya están reconstruyendo en los mismos lugares.

En los estados mexicanos meridionales de Tabasco y Chiapas, las inundaciones destruyeron miles de hogares, obligando a por lo menos 80.000 personas a refugiarse y dejando al menos 27 muertos y cuatro desaparecidos. Cinco personas se ahogaron en Tabasco, mientras que otras 22 personas murieron en Chiapas, entre ellas muchas ahogadas por cabezas de agua. Varios pueblos permanecen aislados.

Unas 1.700 personas fueron evacuadas a albergues en El Salvador, donde murió un pescador. Aunque no informaron de ninguna muerte, las autoridades de Belice, Jamaica y Cuba describieron importantes inundaciones de zonas residenciales y agrícolas, la destrucción de carreteras y grandes evacuaciones.

Si bien continuaron las fuertes lluvias en Cuba, Jamaica y las Bahamas, Eta legó al sur de la Florida el domingo por la noche, provocando algunas inundaciones en Miami. El Centro Nacional de Huracanes de los Estados Unidos (NHC) pronostica que la tormenta se dirigirá a la costa del oeste de Florida, alcanzando condiciones de huracán el martes y el miércoles.

El NHC ha advertido que un nuevo sistema tropical en el Caribe tiene un 50 por ciento de posibilidades de convertirse en otro ciclón tropical antes de llegar a Nicaragua el domingo.

(Publicado originalmente en inglés el 9 de noviembre de 2020)

 

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