Al llegar el invierno, las personas sin hogar en Portland se enfrentan al frío, la falta de albergues y el COVID-19

por David Fitzgerald
23 noviembre 2020

Actualmente hay más de 14,500 personas viviendo en Portland, Oregón, que no tienen hogar o pueden perderlo, y se enfrentan una situación sin precedentes a medida que se acerca el invierno.

Los albergues de Portland para el clima severo no tienen suficientes camas para el número cada vez mayor de personas sin hogar, incluso cuando la pandemia de COVID-19 continúa propagándose, alimentando la peor crisis económica desde la Gran Depresión. La demanda en los albergues ya es inmensa y se espera un aumento en los meses de invierno. Los expertos estiman que hasta 150,000 hogares en todo Oregón no podrán pagar su alquiler en enero, lo que los pondrá en riesgo de quedarse sin hogar después de que expire la moratoria estatal sobre los desalojos el 31 de diciembre.

Campamento de personas sin hogar (Wikipedia Commons)

El número de personas crónicamente sin hogar en Portland aumentó a 1,770 en 2019, un aumento del 37 por ciento desde 2017. Marc Jolin, el director de la Oficina Conjunta de Servicios para Personas sin Hogar del Condado de Multnomah (JOHS), señaló en el último recuento de la agencia que la evaluación reveló una terrible realidad: “La mitad informó tener una enfermedad mental. La mitad informó un trastorno por abuso de sustancias. Un poco menos de un tercio informó ambos”.

El informe de JOHS de 2019 señaló: “Este año, el conteo identificó a 2,037 personas desamparadas, 1,459 personas durmiendo en albergues de emergencia y 519 personas en viviendas de transición. En total, el conteo encontró a 4,015 personas que cumplían con la definición de indigencia de HUD”. Luego, hay una población adicional de alrededor de 12,480 personas si una vivienda estable en algún momento de 2019, tal vez enfrentando desalojos, buscando asistencia para la vivienda, durmiendo en sofás o en sótanos, o “duplicándose” para vivir en espacios reducidos con otra persona. Por lo tanto, antes de la devastación económica de la pandemia, ya había aproximadamente 14,500 personas sin hogar o que enfrentaban inseguridad en la vivienda.

El condado de Multnomah, donde se encuentra Portland, solo tendrá la mitad de las 300 camas disponibles que están destinadas a albergar a las personas sin hogar cuando las temperaturas sean inferiores al punto de congelación. Las restricciones destinadas a limitar la propagación del COVID-19 han inutilizado muchos refugios y no se han establecido nuevas ubicaciones de refugio, a pesar del hecho de que 80 personas en la región murieron por exposición al frío en 2019.

“Tal como está ahora, debido al COVID-19, no podemos garantizar que todos los que lo necesiten tengan un refugio en las peores noches del año”, dijo la presidenta del condado de Multnomah, Deborah Kafoury, al Oregonian a fines de octubre.

El hecho de que no se hayan establecido nuevas ubicaciones para resguardar a quienes sufrirán del frío es un atropello criminal, considerando que la pandemia de COVID-19 ha llevado al vaciado de muchos edificios en el centro de Portland. El Centro de Convenciones de Oregón no puede servir como refugio porque, según un portavoz, el sitio todavía está bajo contrato para varios eventos diferentes. Estos eventos solo pueden ser cancelados por los clientes. La situación no es diferente con el Veteran's Memorial Coliseum. La priorización de las ganancias sobre la vida humana se muestra de manera brutal.

Los políticos locales del Partido Demócrata han enfatizado que la falta de vivienda ha sido un problema crónico en Portland durante décadas. El alcalde de Portland, Ted Wheeler, ha reconocido abiertamente el hecho de que el estado de Oregón ha “desfinanciado nuestra infraestructura de salud mental” y lo ha hecho “durante un período de décadas”. El alcalde reconoce abiertamente el problema, pero el propio Wheeler ha desempeñado un papel central en la supervisión de las redadas policiales en los campamentos de carpas para personas sin hogar, defendiendo los intereses financieros del sector de bienes raíces y de las viviendas privadas, sin hacer nada para expandir la infraestructura de salud y vivienda para satisfacer necesidades urgentes.

El Departamento de Vivienda y Servicios Comunitarios de Oregón informó en agosto que “el estado necesita al menos otras 5.800 camas de albergues”. Sin embargo, hasta hoy, la ciudad de Portland ha recurrido a pedir urgentemente al público general ayuda para localizar estructuras que puedan dar abrigo a las personas sin hogar y protegerlas del COVID-19.

La crisis de las personas sin hogar no es simplemente un problema de Portland; ha engullido a todo el país. El WSWS informó en mayo que “un Informe de Evaluación de Personas sin Hogar (AHAR) de enero de 2020 del Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano de los Estados Unidos (HUD) contó aproximadamente 568,000 personas sin hogar en los Estados Unidos. Sin embargo, existen muchas razones para creer que este recuento es una gran subestimación. El Centro Nacional para la Educación de Personas sin Hogar informó que 1.5 millones de estudiantes encuestados dijeron que experimentaron una falta de hogar durante el año escolar 2017-18, con California en el primer lugar con 263,000 de esos estudiantes”. Un enorme 37 por ciento de las personas que sufren de inseguridad de vivienda se encuentran, según el HUD, “en lugares desprotegidos como en la calle, en edificios abandonados o en otros lugares no aptos para la habitación humana”.

Casi 67 millones de estadounidenses han solicitado prestaciones por desempleo desde mediados de marzo. Millones de personas que no han podido pagar el alquiler están al borde de perder sus hogares a medida que caducan las moratorias locales y estatales sobre los desalojos. La suspensión nacional de los desalojos emitida por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades finaliza el 31 de diciembre. Ni el presidente electo Joe Biden ni la Administración de Trump muestran indicios de que brindarán ayuda de emergencia.

Actualmente hay al menos 60.000 personas sin hogar en la ciudad de Nueva York, según David Jones, presidente de la Sociedad de Servicio Comunitario (CSS) de Nueva York. La ciudad está al borde de un desastre habitacional. El analista de vivienda de CSS, Samuel Stein, señaló que “mientras los inquilinos de bajos ingresos están sufriendo esta crisis económica y de salud pública, los principales inversores están reuniendo miles de millones de dólares para comprar edificios y obtener las máximas ganancias”.

Según la Autoridad de Servicios para Personas sin Hogar de Los Ángeles, hay 18,395 personas sin hogar protegidas y 48,041 sin hogar en el condado de Los Ángeles, un aumento del 13 por ciento desde 2019. Hubo un aumento del 23 por ciento en las muertes de personas sin hogar en los primeros siete meses de 2020 en comparación con el mismo período del año pasado.

Está claro que esta crisis nacional no se resolverá dentro del capitalismo, un sistema social que subordina las necesidades humanas a las ganancias privadas. La creciente crisis de vivienda en Oregón, en los Estados Unidos e internacionalmente no puede resolverse sin una planificación racional, científica y dirigida democráticamente por la clase trabajadora. No es posible que la vivienda se convierta en un derecho social garantizado hasta que no haya una redistribución masiva de la riqueza, expropiando los bancos y las grandes corporaciones. Esta enorme redistribución solo puede llevarla a cabo la clase trabajadora sobre la base de un programa socialista consciente.

(Publicado originalmente en inglés el 21 de noviembre de 2020)

 

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